1. adj.coloq. De escasa habilidad en el juego, caza o deportes. U. t. c. s.
2. adj.coloq. Poco hábil en cualquier arte o facultad. U. t. c. s.
3. adj.coloq. Que consigue por chiripa algo.
4. m. y f.coloq.Col. Persona ordinaria.
Recuerdo que por aquellos días de mi inocente infancia, un par de amigos de mi familia comentaban acerca del pésimo resultado del equipo de fútbol de sus amores.
Y una de las cuestiones que más controversia causó fueron las malogradas jugadas de un delantero. "Una tras otra, se la pasó haciendo puras chambonadas...".
¿A que se referían? Bueno, a que aquel jugador no era muy diestro y consecutivamente realizaba fallidas jugadas. En una palabra, las torpezas que cometía.
En la imagen, un personaje a quien se le conocen decenas y decenas de chambonadas
El periodista de Chilevisión, Jorge González, utilizó este término para referirse a los idiotas que ya rayaron las paredes de los baños de los estadios recién inaugurados en Chile.
La verdad es que este vocablo define a la perfección a los sujetos que tratan de llamar la atención con actos que no generan ningún efecto positivo, como afear y destrozar las instalaciones de distintos lugares.
Como seguidor del deporte, el guardián del idioma repudia a los gamberros que circulan por los recintos deportivos de nuestro país.
1. f. Artificio o astucia para engañar a alguien, o para otro fin.
Esta es la acepción más extendida de este galicismo, que alude a una trampa para obtener algún propósito.
Sin embargo, en matemáticas una martíngala es un método de apuesta en juegos de azar
consistente en multiplicar sucesivamente, en caso de pérdida, una apuesta
inicial.
En la ruleta,
la martingala consistiría en comenzar apostando una
determinada cantidad al rojo. En caso de pérdida,
se apostaría de nuevo al rojo, pero esta vez, duplicando la cantidad y
así, sucesivamente, hasta ganar.
La secuencia geómetrica permite que el apostador siempre gane el mínimo apostado. Si se comienza con 1, la relación es 1-2-4-8-16... Si pierde las primeras cuatro apuestas, el déficit es de 15. Pero si gana la quinta, obtendría 1 de ganancia total.
Como diría el maestro Enrique Maluenda, platita poca, pero segura. Muy segura.
Aunque su singular sonoridad puede conducir a error, este vocablo quiere decir "consumo excesivo de
agua". Según el Wikcionario, su etimología proviene del griego ποτος bebida, y de manía del griego μανία demencia.
Es decir, potomanía es sinónimo de una sed severa, aunque la RAE no la acepte en sus generosas y anquilosadas hojas.
La imagen puede llamar a confusión, pero no significa que el Guardián se esté "alunizando" (poniéndose como LUN). Todo tiene su explicación lógica.
Jennifer López es conocida mundialmente por sus prominentes nalgas. Después de una zambullida en el mar, es muy probable que haya con unas ganas enormes de beber líquido.
En resumen, la foto es un ejemplo de potomanía redundante.
Para los amigos lectores que no son de Sudamérica, poto es sinónimo de nalgas y proviene de la lengua mochica.
1. m.
Mueble que a cierta altura cubre o resguarda un altar, sitial, lecho,
etc., adelantándose en pabellón horizontal y cayendo por detrás a modo
de colgadura.
2. m. Antepuerta o tapiz.
"Bajo este dosel de la vieja posta central...", reza parte de un monolito que permanece en el centro asistencial de Santiago, ubicado en la esquina de las calles Portugal con Diagonal Paraguay.
El bloque de piedra recuerda a la ubicación primera de la posta, que fue fundada el 7 de agosto de 1911, en la calle San Francisco 85 en una vieja casona.
El hospital se llama oficialmente "Asistencia Pública Dr. Alejandro del Río", en honor al médico que hizo las gestiones para su creación, pero todo le mundo lo conoce por su antiguo nombre.
Un dosel es una estructura que cubre o resguarda otra, como la cama que vemos en la foto.
1. m. Movimiento pronto y rápido que se hace hurtando el cuerpo a una parte u otra.
2. m. En el fútbol y otros deportes, finta que hace el jugador para no dejarse arrebatar el balón.
3. m.coloq. Escape o evasión hábilmente buscados en una dificultad.
Recuerdo que en mi época de infancia, cuando acompañaba a mi padre a sus "pichangas", y oía los típicos gritos de un partido de fútbol, con la clásica versión en triplicado, "corre, corre, corre..!!!", "pásala, pásala, pásala...!!!", había una palabra que se utilizaba para alabar las destrezas de un jugador.
Y no se referían a un movimiento específico, como nos señala RAE, sino que la palabra se aplicaba a quien poseía la capacidad de realizar dicho movimiento. "Es que el Juancho le pone harta cachaña...".
En la foto vemos a Alexis Sánchez, uno de los principales cachañeros del país.
En el ameno libro "Dios es redondo", que ya he citado aquí, Juan Villoro dedica un capítulo completo a la vida y obra de Diego Armando Maradona.
El texto fue escrito en un clásico ejercicio de periodismo de anticipación que realizan los medios con los personajes destacados que reúnen méritos para abandonar este mundo.
"La muerte del 10 argentino ha permitido revisar la hagiografía", escribió Villoro, en una exageración común en la que caen varios colegas al escribir del jugador de fútbol.
1. f. Acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores.
2. f. Textos, trabajos y medios empleados para este fin.
3. f. Congregación de cardenales nominada De propaganda fide, para difundir la religión católica.
4. f. Asociación cuyo fin es propagar doctrinas, opiniones, etc.
Ayer domingo se produjeron las elecciones municipales en nuestro país. Uno de los elementos centrales de las campañas políticas es la propaganda, con que los candidatos empapelan las ciudades con sus rostros y carteles de dudoso gusto.
La única gracia de este vocablo es que permanece impertérrito, pese al paso de los siglos y al cambio de idioma.
Propaganda viene del latín propaganda, y se pronuncia igual en inglés y alemán, idiomas que no tienen una raíz latina. Además, en muchas lenguas esta tozuda palabra se niega a cambiar y a renegar de sus orígenes.
(Dellat.apocry̆phus, y este delgr. ἀπόκρυφος, oculto).
1. adj. Fabuloso, supuesto o fingido.
2. adj. Dicho de un libro atribuido a autor sagrado: Que no está, sin embargo, incluido en el canon de la Biblia.
Aunque su primera acepción alude a la falsedad o fábula de algún relato, la verdad es que su uso principal está vinculado con los textos sagrados que no se incluyen dentro del canon de la Biblia.
En el catolicismo son 73 libros aceptados comúnmente, desde Génesis al Apocalipsis. Sin embargo, muchos no están en la selección oficial e incluyen varios datos, como el nombre de los padres de María (Joaquín y Ana).
Los cuatro evangelios aceptados por el Nuevo Testamento superaron a más de 50 textos no oficiales, escritos por Judas, María Magdalena y Bernabé, entre otros.
Este término lo escuché por primera vez en "Los Simpson", donde Ned Flanders le nombraba esta palabra, tan desprestigiada a sus hijos.